María et Simon Mariage. Page15

Conclusión

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Caramba!

El 29 de Diciembre de 2000, se cumple un año y medio de la boda de Simón y María. Acontecimiento muy importante en sus vidas, también por las circunstancias de tiempo y espacio que rodearon este acontecimiento. Haber logrado reunir a más de 110 personas en un lugar tan apartado de Francia, procurar albergue en los hoteles de provincia separados los unos de los otros por carreteras bordeantes de colinas y valles, no fue una tarea fácil. La coordinación, que comenzó, con la consecución de los pasajes, itinerario de vuelo para  los invitados, la calidad de los mismos, la atención de los anfitriones en Viens, el ambiente de cordialidad, y talvez más que de cordialidad de familiaridad que reinó, hizo que este acontecimiento fuera sui generis para todos y cada uno de los asistentes.

Qué decir de la situación geográfica del lugar, la villa de Viens, con su templo tan antiguo como la misma villa; la cordialidad de la gente, solícita siempre a ayudarnos, a pesar de la barrera del idioma. En fin, la temporada tan agradable, terminando el verano y antes de comenzar el frío invierno, con unas noches de luna en creciente que Debussy hubiera querido para inspirarse en su Claro de Luna.

Las flores con que se adornó la iglesia eran  silvestres ligadas con ramos de lavanda, recogidas por los niños de Viens y familiares de Simón. Nos sorprendió ver a Felipe, el hermano de Simón, limpiando el viejo portón  de madera del templo, en compañía de sus sobrinos y varios niños de la villa, en un trabajo de amor para con su hermano y María. Las mujeres dentro del templo acuciosas daban los últimos toques para que todo quedara en orden.

En el mercado me llenó de curiosidad ver unas tarjetas invitando a la boda, hechas a mano; tuve curiosidad de ver si estaban en otros establecimientos y pude corroborar que sí, efectivamente habían hecho tarjetas para cada uno de los establecimientos y almacenes de la villa. Vi el aprecio y el cariño que la gente de Viens siente por la familia Simon. En varios lugares en donde entramos daba la sensación de que sabían quienes éramos, algo así como parte de los protagonistas de un acontecimiento esperado y en algunas ocasiones nos identificaron como los padres de María, ante nuestro asombro, puesto que, indudablemente era la primera vez que entrábamos en esos lugares.

El día del matrimonio no solo fue de regocijo para los desposados sino también para muchos asistentes y familiares que no se habían visto talvez desde hacía años. Muchos abrazos, besos y lágrimas de personas que volvían a encontrarse en la ocasional reunión. Después de la boda, un carro tirado por caballo, como en un cuento de hadas, esperaba en la puerta del templo a los desposados para llevarlos hacia la casa de verano, a solo unos cuantos kilómetros de allí.

Recuerdo cómo la carroza se perdió por las sinuosas calles de la villa rumbo a la carretera principal, mientras los vecinos de Viens saludaban a la pareja, lanzándoles flores. Fue una caravana llena de alegría de los muchachos amigos de Miami, a quienes llamo, “La Patota de Miami”, recordando a mi patota de amigos de hace tiempos. Con música, bebiendo vino y cantando acompañaron a la pareja hasta la casa. La entrada a la casa veraniega es un caminito empedrado rodeado de árboles y sembrados de lavanda, que apenas se nota desde la carretera, su agradable olor envuelve el ambiente de la región.

La casa no se ve desde la carretera porque esta cubierta por  espesa arboleda, pero al dar una vuelta por el empedrado camino súbitamente llegamos a un pequeño valle (hasta donde llegó el carruaje) donde, en lo alto de la loma se divisa la casa, fabricada en piedra, muy estilo provenzal, de rústico terminado y llena de jardines; Había rosas rojas por todas partes, grandes y hermosas, tuve que tocarlas para estar seguro que eran verdaderas. Las flores, como lavanda, parece que se dan silvestres por todas partes. 

Siendo Provence una región   pastoril por excelencia, en donde el ganado vacuno está ausente casi en su totalidad, es natural que la comida sea a base de carne de cordero. Los quesos de leche de cabra y de oveja son exquisitos.

Los franceses son muy dados a consumir también carnes frías, chorizos, mortadelas, y “jambon” lo que nosotros llamamos “jamón”. Estos productos se ven en todos los establecimientos.

El departamento de Vaucluse basa su prosperidad económica en la exportación de frutas cristalizadas, en un porcentaje bien alto. Vimos  a menudo frutas naturales y frutas tratadas, en nuestra alimentación diaria, amén de los deliciosos y famosos “Vinos de Provence”.

Recuerdo también cómo el viento frío del vecino Luberon, ( El parque nacional) nos acariciaba, mientras la tarde iba muriendo para dar paso a una luna hermosa que se asomaba en medio de la cristalina trasparencia del cielo. Los invitados charlaban y departían. Era el momento de servir el Buffet.

Pero esa noche habría sorpresa.

Los muchachos de Miami tenían preparado un sainete, la representación teatral más cómica que se pueda imaginar. La patota de Miami, con mi complicidad,   preparó una presentación de diapositivas de María y Simon. Fue la sorpresa nunca imaginada por ellos. No cabían de su asombro cuando comenzaron a aparecer fotografías de ellos en las situaciones más cómicas, arregladas en una secuencia que motivara la historia que querían contar. Quiero felicitar a todos los que participaron en la historia, por la calidad artística que demostraron, con la mezcla de diapositivas y teatro en vivo, dando a esa inolvidable noche un toque de ingenio y exquisito humor, fue la locura de la noche  donde más de uno se desternilló de risa.

Hoy, todos estos acontecimientos se reviven en este CD, y creo que por un rato vamos a estar otra vez  en Viens, a emocionarnos, a llorar y a reír nuevamente.

Y a los que por cualquier razón estuvieron ausentes les participamos estas vivencias para que también se emocionen con nosotros. Mis mejores votos  para todos, larga vida llena de amor y comprensión a los desposados!  Feliz Navidad y un año 2.001 lleno de grandes progresos personales.

Nos despedimos, decimos adiós a Viens, a Francia, adiós, como algo bello e irrepetible que sucedió... en algún lugar, en el tiempo...

Rafael Tobar.

 

Miami, Diciembre de 2000

End, page 15

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