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LA FAMILIA TOBAR Y EL RELOJ DE LA TORRE

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Escudo de Armas de la Familia Prieto de Tobar

El apellido Tovar o Tobar proviene de un tronco común, originado en España.
En lo que a nuestra ascendencia respecta, la Familia Tobar tiene que ver con la Gobernación de Popayán, la provincia de Nueva Segovia y las viceparroquias de San Miguel de la Payla, Santa Ana y García, en el actual municipio de Corinto, Cauca, de lo cual se tienen datos comprobados a partir de 1536, que dicen lo siguiente:
Hay dos troncos. Tronco de la rama de los Prieto de Tobar y tronco de la rama de los García de Tobar.
Anton Rodriguez Prieto de Tobar, Familiar del Santo Oficio y Jurado de Sevilla. Conquistador de la Nueva España y la Nueva Granada. Pasó a América en 1500. Encomendero de Muzo en 1538. Casó con Isabel de Espinosa.

Capitán Francisco García de Tobar. Conquistador de Guatemala, Perú y Popayán. Teniente Gobernador de Popayán de 1538 a 1541. Murió en el Peñón de Tálaga combatiendo contra los indios Paeces.
Casó con Nicolasa del Campo Salazar, Fueron sus hijos , Fernando, Isabel, Hierónimo y Juan.
Hierónimo García de Tobar tuvo cinco hijos , los cuales se llamaban Manuel, Agustín, Ana, Juan y Marcos; este último tuvo a Concepcion, Christobal, Joaquín, Nicolasa y María.

Christobal se firmaba "Christobal de Thobar", Fue alcalde de Nueva Segovia de Caloto en 1636, Comandante de las milicias reales y Procurador General.
Se casó con Teodosia de Micolta en el año de 1758.

 

Don Christobal de Thobar y su pariente, Don Martín Prieto de Tobar y los hijos de éste, Jhosef y Matías, donaron a Popayán el reloj traido de Lóndres que adorna el frontis de la Torre del Reloj en esta ciudad, en el año de 1737.

El hijo de Christobal y Teodosia, Cap. Juan Bernabé de Thovar y Micolta, llevaba la h intermedia en el nombre y en el apellido y cambió la b labial por la v labidental.

 

Recobrando nuestra personalidad

El terremoto de 1983 apagó el tic-tac del reloj más importante y famoso de Popayán. La sofisticada maquinaria que le daba vida retorno a su lugar de nacimiento, Inglaterra, y allí en Gillet Jhonston de Londres permaneció, por espacio de varios meses, al calor de los descendientes que lo construyeron, trabajando en su reparación.
Al mismo lugar a donde en 1737, llegaron Christobal de Thobar y Don Martín Prieto de Tobar, este último acompañado de sus dos hijos, a comprar un reloj, lo suficientemente grande para incrustarlo entre las dos ventanas del campanario de la torre, de una ciudad, allá en el Nuevo Mundo, en Sur América, llamada, POPAYAN.
Habían realizado un largo y penoso camino, primero por tierra y luego por mar hasta llegar a la lejana ciudad de Londres.
Se habían hecho la promesa de regresar con un regalo para Popayán, con un aliento de vida para la torre, que marcara el tiempo de una ciudad que, paradójicamente no quiere que el tiempo pase, que desea que todo quede en un maravilloso presente, hidalgo, castellano y quijotezco.
En esa misma fábrica, técnicos especializados en la reconstrucción de piezas muy valiosas, como las fabricadas por sus antepasados directos, le dieron vida nuevamente.
Casi ocho meses después y ya terminadas las reparaciones era necesario embarcar la maquinaria, de nuevo a América, al encuentro con su cara, que permaneció en el mismo lugar de siempre, pero silenciosa y sin vida.
Hay quien dijo por la calle que a Popayan, después del teremoto le faltaba algo, parecía ser que el alma de Popayán se hubiera marchado, dejando un inmenso vacio en el corazón de cada payanés. El reloj era parte de sus más caras pertenencias y de hecho se sentian muy orgullosos de mostrar la torre con su reloj, como una de las características de su propia personalidad. Hay quienes en medio de la desolación no pudieron contener los sollozos al ver la torre moribunda y su precioso reloj silencioso y sin vida. Regresaría el corazón de Popayán a su lugar? Cuándo regresaría?
A la Torre, peligrosamente destrozada por el terremoto, hubo que ponerle muletas para que no fuera a caer, mientras se reparaban sus entrañas.
Esporádicas noticias de radio y periódicos locales daban cuenta de los avances logrados por la compaía inglesa, en la reparacion del "corazón" de Popayán, hasta que un día estos anunciaron con bombos y platillos su inminente regreso.
Fue creado un comité para hacerle un digno recibimiento y se comisionaron técnicos especializados que trabajarían en la simbiosis de la maquinaria con su cara. Los titulares entonaban esta canción : La Torre del Reloj dará de nuevo la hora

 

El famoso tic tac volvió a Popayán

Y los fríos y escuetos informes de prensa, hoy hacen eco de la esperada realidad

"Silvio Sierra / El Pais
Ayer se daban los últimos ajustes al montaje de la maquinaria del reloj. Los técnicos trabajaron meticulosamente para que funcione hoy a las 5:00 p.m.
La reparación realizada en Inglaterra garantiza su funcionamiento por otros 50 años. La inversión significó un millón por año. Costó 50 millone de pesos.

 

Redacción de El Pais

 

Popayán

 

El tic tac que antaño se acostumbraron los payaneses sonará hoy otra vez a las 5:00 p.m. cuando los piñones del reloj instalado hace 262 años en la famosa torre, se muevan de nuevo.

 

Luego de quedar totalmente restaurado en Inglaterra, el renovado mecanismo quedó resguardado de nuevo en la Torre del Reloj, la reliquia histórica considerada faro tutelar de la Ciudad Blanca, situada a un costado del parque de Caldas.

 

En el atrio de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, será puesto en funcionamiento, en una ceremonia pública que encabezarán el arzobispo de Popayán, Iván Antonio Marín López, el alcalde de Popayán, Felipe Fabián Orozco Vivas y el secretario de Infraestructura del Municipio, Carlos Alberto Castellanos Gómez.

 

La casa Gillet Jhonston de Londres que lo fabricó a finales de 1600, le colocó el piñón horario, pieza fundamental que lo mantendrá activo por 50 años más.

 

Donado el 13 de mayo de 1737 por la familia del sabio y sacerdote José Prieto Tobar, ocupa hace 262 años su lugar en la torre cuadrada y adosada de la fachada de la segunda catedral.

Por ser la pieza más antigua de Latinoamérica y una de las diez en el mundo, los relojeros ingleses lo mantuvieron en sus talleres durante siete meses y medio.

Se recuerda que nadie se había atrevido a tocar el reloj o a cambiarle alguna pieza, pero durante la guerra de 1814, al general Antonio Nariño se le ocurrió sustituir las dos pesas mecánicas que traía de fábrica, por unas pesas elaboradas de balas de fusil.

El trabajo produjo un cambio brusco que afectó la máquina de la campana y con los años alteró su funcionamiento.

Por eso en 1998 se gestó una campaña para llevar el reloj hasta la casa matriz a restaurarlo. El primer paso fue consultar con los relojeros ingleses el traslado a Londres, quienes se interesaron por tratarse de una pieza histórica.

El costo de la restauración fue de $50 millones que fueron aportados por Seguros la Previsora, Friesland de Colombia, Avianca y la embajada de Colombia en Londres, entre otras entidades."

 

Colorín, colorado...
Rafael Tobar

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